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La historia de Andalucía está ligada a la música y, como consecuencia de esa larga relación se puede afirmar la existencia de una música andaluza, mestiza, envolvente, embriagadora y constantemente renovada. Igualmente esa expresión, sin sonido para muchos y expresión festera para otros, a los andaluces se nos cuela por los cinco sentidos, porque en Andalucía hasta el silencio es pura elocuencia, porque en Andalucía se sabe escuchar hasta lo que parece no sonar. Cante, canto, compás, pose, gesto, mirada, aire, brisas y vientos, palabra y lectura, murmullo de olas, aguas de fuentes y luces de atardeceres… todo suena, todo son sonidos musicales en Andalucía.
El pueblo andaluz escucha con los oídos, con los ojos, con toda el alma y hasta con la piel. El pueblo andaluz escucha tanto el rumor leve como el crujir de una canastilla dorada, o el compás de bambalinas sobre varales; igual percibe el resoplido del toro como el bataneo de sus patas en el albero y el roce duro con la muleta. Los andaluces escuchan la rabia de una seguirilla como abarrunta el jabalí por las jaras de la dehesa. El andaluz sabe la diferencia entre el cante y el canto, porque uno sale del sentimiento y el otro es disciplina. La perfección que no transmite no es música, por eso valora más la expresión que le llega hasta los adentros que un cantar programado.
Y puestos a escuchar, a contemplar, a gozar de esa armonía construida a base siglos y mezcla de las muchas culturas que aquí encontraron razón y comprensión, sabemos que desde las bailaoras gaditanas de antes de Roma hasta las constantes renovaciones, la música andaluza o inspirada en Andalucía traspasa el tiempo, las fronteras, los credos, las formas y dicen que hasta el pentagrama.
En Andalucía la palabra también se hace música, igual que la lectura interior ante un poema. Con la música se expresan, tanto los goces como los pesares, la rabia, el rezo y el halago. Todos son sonidos andaluces, singulares y a la vez universales. Y ahí están los muchos y grandes creadores andaluces y los no menos de otras latitudes que enriquecieron su obra desde Andalucía. A disfrutar.
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