El bolo andaluz, el deporte autóctono de Andalucía
|
|

Se conoce como “bolo andaluz” a la especialidad deportiva, reglada y organizada a través de la Federación Española de Bolos, procedente de los bolos autóctonos de Andalucía. Aunque en el pasado, sobre todo a partir del Renacimiento, el juego de los bolos, de origen medieval, fue muy popular en toda España, incluida Andalucía. Con el devenir de los tiempos, se fue perdiendo su práctica en la mayoría de los lugares, conservándose en comarcas y regiones deparadas y fragmentadas, por lo que originó, tras siglos de separación, juegos distintos al original, aunque con elementos comunes. A nuestros días han llegado unas cincuenta variantes en toda España, algunas de ellas circunscritas escasamente a una aldea o un concejo. En Andalucía perviven hasta finales del siglo XIX y principios del XX en algunos puntos (Córdoba, Granada y Jaén), donde se pierden definitivamente con las nuevas modas deportivas y por el abandono del mundo rural. Por fortuna, el juego persiste en el macizo montañoso que hoy conforma el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas y su área de influencia, donde durante medio milenio, con sus altos y sus bajos, los bolos tuvieron una importancia social impresionante, ya que era el pretexto para las reuniones amistosas entre vecinos y el desencadénate de bailes y fiestas en las aldeas y cortijos. En la década de los setenta del siglo XX estuvieron a punto de desaparecer, pero distintas acciones llevadas a cabo en las tres comarcas del Parque Natural evitaron la extinción. En 1998 se convierte en deporte, al ser acogido el juego como especialidad deportiva en el seno de la Federación Andaluza de Bolos.
EL COMPLICADO PASO DE UN JUEGO TRADICIONAL A DEPORTE.
![]() |
| La Fresnedilla, foto de los años 70. Los chavales iban a las boleras (instaladas en pleno campo) a ver a los mayores y a tirar las bolas que podían entre los partidos de adultos, esperando que alguno se fijase en él y lo eligiese en algún partido. Hoy eso ha cambiado al convertirse en deporte y poder participar |
En Andalucía existen otros juegos autóctonos, la mayoría infantiles. Los bolos de las sierras orientales de Jaén, al ser un juego que requiere ciertas condiciones y habilidades físicas para ser practicado y que, además, es ejercitado por adultos, reúne todos los elementos necesarios y propicios para convertirse en especialidad deportiva. Fue fundamental para abordar ese planteamiento el pertenecer a un grupo de juegos tradicionales, los bolos, acogidos en federaciones regionales, nacionales e, incluso, internacionales. El ser reconocido como deporte supondría gozar del amparo y protección social por parte de las instituciones, a tenor de la legislación vigente, aunque en ésta, como ocurre con la Ley Andaluza del Deporte, se omita y olvide al “deporte autóctono”, tan importante, en cambio, en otras autonomías. Esa circunstancia es hoy, imprescindible para su conservación y divulgación. De otra manera, el juego quedaría, como otras muchas manifestaciones tradicionales, para exhibiciones y museos. Tampoco era una aventura arriesgada ya que no se trataba de “resucitar a un muerto” sino de reforzar una actividad que estaba en decadencia, pero que todavía conservaba a muchos practicantes habituales.
Sin embargo, a pesar de conocer el camino a seguir, emprendido por otras especialidades autóctonas sesenta años antes, como es el caso del “bolo palma” de Cantabria, la tarea de someter a los practicantes a una normativa común, tanto en el juego como en la convivencia y relaciones entre los deportistas, desechando las peculiaridades locales y personales, y el verse obligados a solicitar una licencia deportiva, muchas veces interpretada como una tasa impositiva, ha supuesto (está suponiendo) que el proceso de integración de los jugadores y la creación de clubes sea más lento de lo esperado. Hasta 2006 sólo existían clubes en la Sierra de Segura, y se observaba un declive preocupante en los últimos años. A finales de ese año se aumentan las perspectivas de este deporte, teniendo en cuenta una circunstancia que podía propiciar la extensión del juego como especialidad deportiva.
![]() |
| Bolera Municipal de Cazorla. Se trata de una bolera serrana con 4 pistas. Se puede observar las líneas de puntuación en el campo de rayas. Se observa la zona de carrera al final, donde los jugadores ejecutan los lanzamientos y donde se sitúa el público. Las personas que hay en el campo de rayas cumplen dos funciones: devolver las bolas y los mingos a la zona de tiro y valorar las jugadas. Se trata de un juego donde se resaltan muchos valores, como la confianza, ya que tradicionalmente los encargados de valorar la jugada son miembros del equipo contrario y no una persona imparcial como en otros deportes |
Aunque su origen está en las serranías del oriente andaluz, debido al fenómeno de la emigración, actualmente, en Andalucía, existen boleras serranas en localidades de Córdoba y Almería. Desde hace más de medio siglo, emigrantes jiennenses, además, han construido boleras en Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Castilla y la Mancha, con el mismo fin que cumplen los bolos en Andalucía, es decir, un pretexto, una excusa, para juntarse con sus paisanos y su cultura una vez a la semana. A partir del año siguiente (2007), con la formación de asociaciones en las otras dos comarcas del Parque Natural, además de uno en Córdoba y otro en Castellón, el número de licencias se multiplica por diez, llegando a las casi setecientas licencias en 2008. Ante dicho auge, la existencia de unos cuatro mil quinientos practicantes repartidos en seis comunidades autónomas, todas ellas con boleras serranas en activo, se inicia el proceso de integración en la Federación Española de Bolos como especialidad de ámbito nacional, hecho que se produjo finalmente en marzo de 2010, pudiéndose celebrar desde ese instante competiciones oficiales de carácter nacional de bolo andaluz, autorizadas por el Consejo Superior de Deportes. En diciembre de dicho año, en la Gala de los Campeones de España de Bolos, celebrada en León, nuestros deportistas de las distintas categorías recogían los primeros diplomas que los avalan en lo más alto de este deporte en nuestro país, por ahora el único autóctono de Andalucía. No todos los diplomas vinieron para Andalucía, algunos viajaron a nuestros paisanos de la Comunidad Valenciana.
ACTUALIDAD ESPERANZADORA
El juego siempre había estado reservado a hombres adultos. Que a un adolescente se le permitiera jugar con ellos en la bolera era un reconocimiento de madurez a nivel social. Lamentablemente las circunstancias económicas, educativas y sociales de otros tiempos, no tan lejanos como a veces tendemos a pensar, originaban situaciones tan paradójicas como que se asumiese con la naturalidad que los niños trabajaran duramente con los adultos en las tareas el campo y que, sin embargo, no se les considerara aptos para jugar con ellos.
Cuando se empieza a plantear el juego como deporte, es necesario desterrar prejuicios y abrirlo a los chavales y, lo que era más importante, propiciar el ingreso de la mujer en este deporte tradicional. Se tardó diez años en que la proporción de licencias femeninas, respecto a las masculinas superase el 5%. Hoy, lejos todavía de la equidad, la proporción es del 25 %, lo que permite la disputa de tres categorías femeninas en los torneos individuales (por siete masculinas) y ser optimistas de cara al futuro. La mecánica del juego no excluye prácticamente a nadie, habiendo adaptado algunas normas que mermaban las posibilidades de los menos fuertes, como las distancias en el campo de juego. Por ese motivo, desde las Federaciones se ofertan los torneos para que todas las categorías de edad, género y calidad participen al mismo tiempo y en las mismas instalaciones, fomentando, por encima de los elitismos personales (que también los hay), el deporte social y familiar, por lo que es habitual que una misma competición participen y convivan varias generaciones. No es raro encontrar familias enteras, abuelos, padres, hijos y nietos, concursando juntos, aunque cada uno en su categoría correspondiente.
El número de licencias se está consolidando en el último quinquenio, aunque la crisis económica ha hecho que bajen las expedidas en los dos últimos años. Sin embargo la participación individual en las diez categorías existentes se está manteniendo, habiendo conseguido inscripciones muy altas este año: más de 230 deportistas lo hicieron en un torneo en Cazorla este año y unos 160 en Chilluévar.
![]() |
| José Muñoz ejecutando un lanzamiento en la modalidad montaña (1 mingo) y tiro de mano en la modalidad valle |
UNA ESPECIALIDAD DEPORTIVA Y DOS MODALIDADES.
Tradicionalmente el juego se ha conocido como “bolos” a secas, aunque a partir de 1980, una vez se fue consciente de que se trataba de un juego de características propias, se le empezó a denominar “bolos serranos”. Federativamente recibe el nombre de “bolos andaluces”, para no confundirlos con los practicados en Cuenca, también conocidos como serranos.
El juego de los bolos que ha llegado en Andalucía a nuestros días, trasmitido de padres a hijos durante generaciones, captando y sufriendo variaciones a lo largo de los siglos, ha modificado la mayor parte de las normas y lances de los birlos medievales de los que proceden. Al margen de ciertas peculiaridades locales y comarcales, los bolos serranos se juegan de dos formas distintas, ambas regladas federativamente:
Modalidad Valle. Es la variante más antigua, y conserva algún lance de los bolos primitivos, como la acción del “birlar” o “bilrrar”. Se juega con tres mingos (bolos) y es un juego mixto de derribo (bolos) y de avance (pasabolos). La distancia a la que se tira, desde la mano, es de 8 metros (a partir de cadetes masculinos) y de 5 metros (damas, veteranos e infantiles) desde la línea de tiro a los bolos. La distancia del lanzamiento en el birle (sólo derribo) es de 16 metros en los primeros y de 10 metros en los segundos.
Modalidad Montaña. Es un juego de “pasabolo” (avance), ya que el único objetivo del lanzamiento es el de alejar lo máximo posible el mingo tras el impacto con la bola. Es una derivación, por simplificación de normas, de la modalidad anterior, jugándose con un solo mingo, sin birle. La distancia de tiro es menor también que en la modalidad valle, situándose el mingo entre 3,5 y 5 metros de la línea de tiro.
Con menos variaciones, algunas especialidades norteñas están separadas entre sí, con áreas y practicantes distintos. Sin embargo, si se declarasen especialidades independientes, el número de licencias se repartiría, viéndose perjudicada, sin duda, la variante antigua, más compleja y lenta en su desarrollo, la cual se había extinguido en la mayor parte del macizo montañoso a mediados del siglo pasado. Actualmente, los jugadores y jugadoras, practican las dos modalidades indistintamente y las Federaciones Española y Andaluza programan el mismo número de pruebas para ambas. Únicamente la Federación de la Comunidad Valenciana programa pruebas de una sola modalidad (montaña), ya que las instalaciones de esa región no están todavía adaptadas a la modalidad valle.
EL TERRENO DE JUEGO: BOLOS AL AIRE LIBRE.
Se trata de un deporte que se practica al aire libre. Tradicionalmente las boleras o “boleas” se han situado en lugares más o menos llanos o con pendiente ascendente. Lo ideal es que se sitúen en terrenos libres de obstáculos, de dimensiones variables (entre 50-100 metros de longitud por 4-20 metros de anchura), procurando que el la zona de carrera y el tablón sea llana. Una de las características más peculiares de las boleras serranas es que no existen dos iguales, lo que hace que el éxito del jugador o jugadora dependa de su capacidad de adaptar su juego a las condiciones que encuentra en cada una de ellas. Constan de tres zonas diferenciadas:
Zona de carrera o Tirada. Se trata de la zona de suelo firme, compacto y antideslizante (hormigón rugoso) donde el jugador o jugadora realiza la carrera para ejecutar el lanzamiento de la bola. Al final de la tirada, existe una línea que se marca en el suelo, con distintos procedimientos, que el jugador o jugadora no debe pisar ni sobrepasar en el lanzamiento, denominada línea o raya de tiro. Este espacio debe tener una longitud mínima para la carrera de 8-10 metros y un par de metros, como poco, de ancho.
El Tablón. Se trata del lugar donde se colocan los bolos, que en esta especialidad reciben el nombre de “mingos”. Lo habitual es que sea un tablón de madera enterrado, con la superficie superior a ras de suelo, cubierta por una chapa metálica para evitar el desgaste del mismo, aunque también puede ser una plancha metálica, colocad sobre tierra u hormigón, o una losa de piedra. Es requisito que la superficie sea una plana, o ligeramente acanalada, y dura.
Zona de rayas. Es el terreno más amplio de la bolera y es el lugar por donde ruedan bolas y mingos tras el lanzamiento. El firme suele ser la misma tierra del lugar, libre de piedras y obstáculos, aunque los árboles, si los hay, se suelen dejar en la misma, protegiendo el tronco de impactos, no sólo por el respecto a la naturaleza, sino también pensando en el beneficio que la sombra de los mismos proporciona a los practicantes del juego. Si el suelo es excesivamente arcilloso se puede cubrir con una capa de arena de cantera o gravilla, para que el barro no impida el desarrollo normal del juego. El campo está seccionado por una serie de líneas transversales que indican el valor de la jugada, que va de diez en diez “bolos”. La longitud de esta zona y el número de rayas varía en función del sustrato de la superficie y la pendiente del campo de rayas, estando separadas las líneas entre sí entre 3 y 6 metros (4 es la longitud más empleada..
LAS NORMAS BÁSICAS DEL JUEGO.
Con las siguientes normas y conceptos (y con las fotos que acompañan este artículo) pretendo que el lector se haga una idea de cómo se desarrolla el juego.
Lanzamiento de mano: consiste en lanzar la bola, tras una breve pero intensa carrera, desde la “zona de carrera” o “tirada”, con el fin de desplazar el mingo único (montaña) o el principal (valle) lo más lejos posible desde su posición inicial (tablón). El valor de la jugada viene determinado por la raya más lejana que haya sido atravesada por el mingo, siempre que no se haya producido “borre”. Si, tras ser derribado, el mingo principal no consigue sobrepasar la primera raya (raya de “borre” o de diez), el valor es de 5 bolos en la modalidad montaña y de 4 bolos en la de valle. En esta última, derribar el segundo mingo vale 2 bolos y el tercero 1 bolo, independientemente de donde quede cada uno de ellos tras el impacto. En la mano se suele tirar la bola en vuelo, procurando que no toque el suelo antes del mingo (al pique), para que no pierda potencia y efectividad en el impacto, mientras que en el birle, por la larga distancia desde la que se lanza, la bola se tira rodando (al rule).
Birle: en la modalidad valle, es el lance de juego que, situados los mingos en su posición original, se intenta su derribo lanzando la bola, en sentido contrario del lanzamiento de mano, desde la raya de “borre” o de diez. Solo cuenta el derribo de los mingos otorgando al jugador 2 bolos por cada mingo derribado.
Tirada: es la acción básica del juego ejecutada por el jugador o la jugadora, y es el resultado de la suma de los bolos conseguidos en la mano y en el birle, si lo hubiera.
Borre: cuando la tirada se anula por infligir las normas, se denomina borre. La tirada queda invalidada (se anota 0 bolos) cuando, en el lanzamiento de mano, la bola no consigue sobrepasar la raya de “borre” o diez. Esta raya de se sitúa entre 10 y 15 metros de la línea de tiro en la modalidad montaña y entre 17 metros (damas, veteranos e infantiles) y los 26 metros (desde cadetes masculinos) en la modalidad valle. También se denomina borre, y por tanto anula la tirada, cuando el jugador o jugadora pisa la línea de tiro en el lanzamiento.
Carga: es la suma de las tiradas de cada uno de los componentes de un equipo en cada tanda de lanzamientos.
Los partidos: aunque en los concursos y en las apuestas se puede competir lanzando un determinado número de bolas (bolos “corridos”), el sistema habitual del desarrollo de juego es el partido. Se pueden disputar los partidos entre dos jugadores, dos parejas o dos equipos. Con una moneda se sortea la escuadra que empieza. Cada miembro realiza una tirada por tanda. Los bolos conseguidos (carga) por el primer equipo (A), son la referencia para la carga que debe conseguir el equipo que tira en segundo lugar (B). Si la carga del equipo A no es superada por el B, el equipo A se anota una “raya” en el tanteo. Si, por el contrario la carga del equipo A es superada, al menos por 1 bolo, por el equipo B, éste se anota la “raya”. En la primera tanda, en caso de empate en las cargas, ningún equipo se anota la raya, hasta que en sucesivas cargas se obtenga una puntuación distinta. Posteriormente ya no se contempla el empate, y en caso de igualdad de cargas, la raya es para el equipo que anotó la última disputada. Cuando el equipo A realice la segunda tanda de lanzamientos, para anotar la segunda raya en juego tendrá que igualar (en caso de que haya anotado la primera raya) o superar la carga del equipo B. Siempre la referencia es la última carga conseguida por el equipo contrario, jugándose una raya en cada tanda de lanzamientos de cada equipo. Cuando un equipo anota 6 rayas consigue 1 punta. Tradicionalmente los partidos se han jugado al mejor de 3 puntas, es decir, consigue la victoria el equipo que gana dos puntas, de 6 rayas cada punta. También es común reducir los partidos a 1 sola punta de 8 ó 10 rayas.
Resulta muy curiosa la semejanza en el tanteo tradicional en los partidos de bolo andaluz, con el del tenis, uno de los deportes más conocidos mundialmente. En nuestros bolos la punta equivale al “set” tenístico, y la raya al “juego”. Eso sí, ha que tener en cuenta que el deporte de la raqueta se inventa, al menos, tres siglos después que los bolos autóctonos de Andalucía.
![]() |
| Selección Andaluza oficial en el encuentro con la selección de la Comunidad Valenciana con motivo de la inauguración de la Bolera Municipal de Cazorla el pasado 11 de junio. Entre los seis jugadores hay dos juveniles, fruto del trabajo de la federación en los últimos años. El actual campeón de España absoluto en una de las modalidades tiene sólo 17 años |
BUENAS PERPECTIVAS DE FUTURO
La Federación Andaluza de Bolos elaboró en 2007 el Plan para la Recuperación y Consolidación del Bolo Andaluz que, a través de sus programas anuales (PRECOBAS), tiene como objetivo principal promocionar y consolidar la práctica federada del bolo andaluz en nuestra comunidad autónoma, aunque como es evidente, incidiendo fundamentalmente en las comarcas donde el juego es tradicional. Para ello es necesario trabajar fundamentalmente en las bases, por lo que se están diseñando programas de captación de deportistas en edad escolar (niños y niñas por igual), aunque lamentablemente, aún no se haya aplicado ninguno de ellos. Esto es debido al corto espacio de tiempo en el que se lleva trabajando en el Plan, donde primero había que consolidar los campeonatos regionales y nacionales de categorías base, para poder plantear dichos programas. Hasta 2009 no se celebran los primeros regionales para categorías de menores y hasta 2010 no se celebraron los primeros nacionales, como he explicado anteriormente.
A pesar de ello, a todos aquellos que asisten por primera vez a un torneo de bolo andaluz, les llama poderosamente la atención ver la actividad incesante de la chiquillería en las pistas. No sólo se toman muy en serio su participación y los resultados, sino que los más pequeños se les nota totalmente enganchados a este deporte. Tanto es así que están deseando de que alguna pista se quede libre para tirar bolas, aunque en la pista contigua se esté jugando la finalísima de 1ª categoría entre las figuras actuales del deporte. Los chavales y chavalas más mayores, sin embargo, estarán atentos a sus ídolos en el partido y, comentarán entre el público las jugadas, como si se tratase de los más serio y fundamental de esta vida. Y es que, tradicionalmente, la seriedad y el respeto en el juego es una actitud muy bien valorada por los aficionados.
Y casi sin querer, sin haber empezado a trabajar plenamente con las nuevas generaciones, en estos momentos federaciones deportivas, clubes e instituciones tenemos una gran responsabilidad. Ante nosotros se presentan la mejor quinta de jugadores y jugadoras jóvenes que este deporte-juego nunca ha disfrutado. Niños y niñas con diez a catorce años que consiguen marcas que la mayoría de los jugadores y las jugadoras adultos son incapaces de lograr, deportistas menores de edad que están luchando en los primeros puestos de las clasificaciones absolutas. Y todo ello, repito, sin poner en marcha, todavía, ningún programa (serio) institucional y federativo de captación de jóvenes promesas. Esta esperanzadora realidad sólo ha sido posible a las escuelas de los clubes, donde voluntarios adultos enseñan el deporte que aprendieron de sus padres a sus hijos e hijas y a los hijos e hijas de sus vecinos, sin ayudas oficiales, sin compensación económica alguna, sólo por la convicción de que es necesario permanecer arraigados a nuestros orígenes, conservar nuestras señas de identidad y ser fieles a la (rica) cultura que hemos heredado de nuestros mayores.
![]() |
| Foto de familia de un torneo con galardonados y autoridades, tras la entrega de trofeos. Como se puede comprobar participan hombres y mujeres desde los 7 a los 89 años |
Actualmente la Federación Andaluza de Bolos está preparando un programa de divulgación para toda Andalucía. Bajo el lema “El desarraigo cultural perjudica la salud, por los bolos serranos, con el bolo andaluz”, pretende llevar nuestro deporte autóctono hasta el último lugar de Andalucía donde se reclame su presencia. Ya se ha hecho algunas experiencias piloto, con resultados muy alentadores. Se trata básicamente organizar una actividad de contacto con el bolo andaluz, gracias al desarrollo de una técnica que permite montar hasta cuatro boleras portátiles en cualquier explanada de tierra libre de obstáculos en menos de una hora. A través de monitores y material informativo se enseña a los participantes las normas básicas del juego y se les adiestra en el tiro. Después se organizan distintos concursos, según la edad y el género de los inscritos. Los premios son material promocional (trofeos, camisetas, gorras, carteles, etc.). La actividad es muy apropiada para centros de enseñanza, ferias y fiestas de los pueblos y barrios y programas de ocio municipales. Nuestra experiencia es que los asistentes (público y deportistas) no sólo pasan un rato muy agradable y divertido haciendo deporte al aire libre, sino que, además, conocen una de las peculiaridades culturales conservadas como inequívoca seña de Identidad.
-
en torrente la alcaldesa no nos hace ni puto caso y es del partido popular sete deporte se nos va al carajo en villarreal si que se preocupan de este deporte pero haqui na de na es que se me havia olvidado haber si atraves de la federacion de bolos serranos nos hechais una mano para que no apollen en este deporte que llevamos mas de 30 años jugando de campo en campo y sin una bolera fija para este deporteadeuuuuuuuuu
-
2011-07-04 23:59:33 |85.59.38.xxx| Federación Andaluza de Bolos - Podéis contar con todo nuestro apoyo
Estimado Juan. No sabéis lo valiosa que es la labor que estáis haciendo en pro del deporte y de la cultura andaluza en el Levante. Ya sabéis que contáis con todo nuestro apoyo para que podáis practicar nuestro deporte autóctono en Valencia. Además también sabéis que tanto la Federación de Bolos de la Comunidad Valenciana como los clubes de bolos andaluces de dicha comunidad están con vosotros. Si hay que hablar con la alcaldesa se habla, pero sería bueno que para poder solicitar unas instalaciones dignas os constituyerais como club deportivo. Una competición nacional en Torrente puede reunir hasta 150 deportistas de Andalucía y de otros puntos de España. No hay ningún político local que pueda ir en contra de eso para su pueblo. Un fuerte abrazo desde Andalucía.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
19 de Mayo del 2013
-
El traje de flamenca: de bata de faena a estética internacional de la mujer andaluza
-
LLevamos recopiladas más de 3.000 palabras y expresiones de nuestro hablar
-
ANDALUCÍA AL DÍA: Las noticias en todos los medios andaluces y ediciones dedicadas a Andalucía
-
Rincón del juego popular "La gallinita ciega"
-
Los somatenes o la represión camuflada
-
El higo chumbo: 9000 años de antigüedad
-
PORTALES PARA LA BÚSQUEDA DE EMPLEO
-
Rincón del juego popular "¡pies quietos!"
-
Écija, la ciudad que quiso alcanzar el Sol y casi lo consiguió
-
Plaza del Duque de Sevilla o como destruir joyas urbanas por un puñado de ropa
-
Las frases de mi abuela Pepa
-
Andalusíes en Tombuctú
-
Reconocimiento del actor y director Carlos Moreno como "Cudadano Destacado de la ciudad de la Plata"
-
Las cabañuelas en Andalucía
-
“La Cueva de los Muñecos” : Santuario Ibérico del Collado de los Jardines
-
Rincón del juego popular "Torito en alto"
-
La falta de respeto y la poca gracia del “guayomin”
-
José Luís Ortíz de Lanzagorta, un hombre de Andalucía
-
Historia de nuestro Escudo
-
La persecución y represión del pueblo gitano




















haqui en valencia torrente tenemos una bolera y todos los sabados jugamos ha los bolos serranos somos unos amigos de cazorla que estamos munchos años en valencia y ya hemos hecho munchas boleras en terrenos que podiamos cojer pero el ayuntamiento no nos deja que tengamos una y por eso nos tenemos que buscar la vida haciendo boleras este mes pasado vinieron unos amigos de villarreal y de onda y la verdad que lo pasamos muy bien pero con miedo por si viene el dueño del campo y no tira es una pena porque hay algunos chavales que les gusta este deporte y se nos va ha pique una abrazo para todos y hasta siempre un bolero de coto rios sierra de cazorla y las villas