Las cobijadas de Vejer de la Frontera, un más que posible atuendo andalusí llegado hasta hoy
En tierras gaditanas, Vejer de la Frontera es un enclave situado sobre una colina, asomando sus molinos como guardián de antaño por la célebre punta de Trafalgar. De gran atractivo turístico, Vejer conserva el más puro estilo de arquitectura popular árabe-andaluza, con casas de deslumbrante blancura, calles estrechas y empinadas, todo de una gran belleza natural. Su gastronomía es también un factor que no pasa desapercibido no solo por su variedad sino por su carácter popular y paralelismo con la cocina andalusí.
Una morada de las más diversas culturas, pero sobre todo se respiran las huellas de Al-Andalus, no sólo en sus construcciones sino también en usos y costumbres como la, hasta hace años arraigada, famosa "cobijada"
¿Que es el cobijado?
Es el traje típico de la mujer vejeriega. Parece que el origen de esta peculiar vestidura es castellano, pues se asemeja mucho a la utilizada por la mujeres castellanas de los siglos XVI y XVII, llamado también "traje de manto y saya". Aunque, sin duda, por su uso prolongado en el tiempo y su similitud da más que pensar que se trate de una de las muchas enraizadas costumbres derivadas del Islam que prevalecieron en Vejer durante siglos.
Observando la siguiente fotografía, tomada por Oscar Cárdenas en la entrada al mercado de animales de Er-Rissani (Marruecos), en abril de 2008, podremos encontrar gran similitud con el traje de las cobijadas de Vejer.
La tradición musulmana de una mujer cubrirse
En la aleya 59 de la sura 53 del Corán se dice: "¡Profeta! Di a tus mujeres, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas"
Según B. Saad, uno de los historiadores de los primeros siglos del Islam, cuenta " A las esclavas de Medina, las provocaban los insensatos, que las abordaban en la vía pública y las agredían.
Las mujeres libres que salían a la calle, cuyas ropas no se distinguieran de las que portaban las esclavas, o las mujeres bien dispuestas a una relación promiscua, eran confundidas con ellas y sufrían el mismo trato". En otras aleyas del Corán, se hace especial hincapié en la modestia y el recato al vestir, tanto de la mujer como del hombre, justamente el motivo de este tipo de vestimenta en Vejer.
"Di a los creyentes que bajen sus miradas y sean castos. Esto es lo más conveniente para ellos. Dios está bien informado de lo que hacen. Di a las creyentes que bajen sus miradas y sean castas, y que no muestren de sus adornos más que lo que se ve. ¡Que cubran su pecho con sus velos! [...] (Corán, 24, 31-32)."
No debemos obviar que desde la antigüedad y hasta nuestros días, el una mujer cubrirse ha sido siempre un símbolo de recato y modestia. No tenemos mas que observar como nuestras madres, abuelas... se ponían un velo para ir a la iglesia, los pañuelitos negros que cubrían la cabeza de muchas mujeres mayores cuando se enlutaban de por vida por la pérdida de algún ser querido; o bien si observamos el atuendo de las monjas o de la imaginería de semana santa: todas las vírgenes solo muestran sus manos y cara, y van cubiertas también por un manto.
He aquí la gran polémica que nos asalta en España sobre las vestimentas Islámicas. ¿Se sabe en verdad que se quiere prohibir? ¿Por qué siempre ha molestado el recato musulmán y no el resto que podemos observar en otras culturas / religiones?
Composición del cobijado
La indumentaria era totalmente negra, constaba de una falda suelta que caía hasta los pies, un manto que es una de las enaguas vuelta hacia arriba, de gran amplitud que, subiendo desde la cintura por la espalda cubría todo el busto, la cabeza y, sujeto por la mujer con las manos, le cubría el rostro, dejando tan solo un ojo a la vista, concretamente el izquierdo (esta característica fue la que más me llamó la atención del traje).
Por lo que he podido averiguar este dato (taparse un ojo) si que puede ser una reminiscencia de la cultura árabe, aunque algunos historiadores muestran reparos a esta teoría de la influencia árabe dada la fuerte cristianización y control de costumbres por parte de la Iglesia Católica en la península.
Debajo del manto llevaba una camisa blanca, cuya calidad dependía de la clase social de la mujer que lo portaba. Este traje como otros tantos, aunque tuviera el aspecto de un traje austero y pobre, dependiendo de la clase social de la mujer, las telas eran de mayor o menor calidad, al igual que las joyas que portaban y quedaban ocultas de miradas indiscretas (algunas de las camisas y joyas que pude observan eran de auténtico lujo), vamos que como suele decirse muchas veces, las apariencias engañan.
El fin del ocultamiento del rostro era el recato. Aunque este traje es típico de Vejer, son muchas las regiones españolas en donde podemos encontrar atuendos femeninos que utilizan cualquier tipo de manto o velo para cubrir la cabeza, en ocasiones para actos religiosos y otras simplemente como traje de calle.
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El Cobijado además de la saya y el manto negro también consta de:
- Unas enaguas blancas de hilo muy anchas y almidonadas con tiras bordadas.
- Una blusa blanca fruncida a la cintura adornada con encajes, dependiendo de la clase social a la que pertenecía la mujer.
La prohibición del Cobijado a lo largo de la historia
El Cobijado fue prohibido en varias ocasiones a lo largo de la historia, primero por los Austrias en el s. XVI, y más tarde por los Borbones en el s. XVII, aunque en algunos lugares como Vejer, pueblo de señorío, se siguió conservando. Finalmente fue prohibido por la República en el año 1936, porque podía enmascarar actos delictivos.
Entrados los años cuarenta, se intenta recuperar la vieja costumbre del Cobijado, pero ya era demasiado tarde, puesto que muchas mujeres habían desbaratado la vestidura, con motivo de la escasez y miseria que se vive en esa época. La habían aprovechado por piezas para su uso diario tanto en la casa como en la calle.
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Otros lugares de España en los que se usan prendas similares al de las Cobijadas de Vejer
Por la proximidad geográfica tal vez, una indumentaria similar se puede observar en Tarifa.
En el municipio de Marchena, provincia de Sevilla, encontramos una indumentaria muy semejante, denominada “manto y saya”, usada hasta el siglo XIX y que en la actualidad es utilizada por las mujeres para las procesiones de Semana Santa. Se diferencia en que el manto no sale de la cintura, es una pieza separada, que se pone sobre el cuerpo, cubriendo la cabeza, pero sin ocultar el rostro, como muestra de respeto, humildad y decoro.
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En la provincia de Toledo, concretamente en Consuegra, existe un atuendo que consta de los mismos elementos principales: saya, manto, los dos de color negro, y mantón o chal. La falda es desplegada hasta los pies, y la mujer cubre el busto y la cabeza con un manto. Por debajo del manto se coloca un mantón de Manila que aporta colorido al modelo.
Abandonando la península y trasladándonos a las Islas Canarias encontramos en distintas poblaciones la utilización de indumentarias semejantes, tanto por las clases medias y populares, como por aquellas señoras, de clase alta, que en algún momento querían pasar desapercibidas. Es el caso de "las tapadas" de Canararias.
En la isla de Tenerife existen varios estudios que recogen dicha tradición y los comentarios que la misma produjo en autores del momento y en los viajeros que recorrieron la isla desde el siglo XVIII, como es el caso de Antonio Pereira Pacheco, Domingo José Navarro y Pastrana, Georges Glas, Nicolás Baudin, Bory de Saint-Vincent, Alfred Diston, etc., que nos han dejado tanto sus comentarios sobre dichas mujeres así como imágenes.
Nos muestran dos atavíos que, con nombres que podrían representar lo mismo, nos enseñan dos formas distintas de la costumbre de cubrirse, tanto con la finalidad de recato, como con la de ocultación para provocar equívoco. Tenemos la “tapada” que utilizaba la mantilla blanca guarnecida con sombrero de fieltro o peineta, enagua exterior de color negro o marrón adornada con cintas de colores. Y el “manto y saya”, las dos piezas eran de color negro, y el manto era una segunda enagua que dependiendo de la ocasión la mujer subía por encima de los hombros hasta cubrir casi totalmente su rostro. A mediados del siglo XIX esta indumentaria fue abandonándose excepto en las zonas de campo.
En la isla de La Palma tenemos el caso de Los Llanos de Aridane, en donde tenemos el modelo de “tapada de manto y saya” compuesto de tres piezas, manto, camisa y saya, son piezas separadas, nunca una de las sayas se utiliza para cubrir la cabeza.
En Canarias, tampoco se cumplieron las distintas pragmáticas que a lo largo de los siglos se dieron en contra de esta costumbre, continuándose con ella a lo largo de todo el siglo XIX. En el siglo XX tenemos unas imágenes de 1943 y 1950 en que aparece una mujer vestida de “manto y saya” en la recepción de distintas visitas oficiales en los Llanos de Aridane (La Palma). Siguiendo esta tradición desde mediados del siglo XX la reina de las fiestas sale ataviada con dicha vestimenta.
También podemos ver gran similitud, con la Muradana, el traje tradicional gallego:
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Publicado por Nuria Calvo en http://nuestropasadoandalusi.blogspot.com/
Fuentes:
http://viajar-destinos-turisticos.blogspot.com
http://www.turismo-cadiz.es/turismo/poblaciones/vejerdelafrontera.html
http://www.sociedadaugusta.com/AUGUSTA/viewtopic.php?f=13&t=2487&start=90 (trajes regionales)
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16 de Mayo del 2012
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