José Luís Ortíz de Lanzagorta, un hombre de Andalucía
José Luís Ortiz de Lanzagorta Sánchez, nació y murió en Sevilla (1933-1998). Graduado en Sociología, Arte Dramático, Ciencias de la Información, Filosofía y, aunque nunca lo decía fue académico correspondiente nacional de la Real Sevillana de Buenas Letras. Premios de novela, de cuentos, de poesías, y el I Premio “Andalucía” de Periodismo del Ateneo de Málaga.
De su densa producción como autor y articulista, podríamos destacar su Discurso de Las Postrimerías de Don Miguel de Mañara (1979), Sevilla, palabra e imagen (1982), Andalucía en cuerpo y sangre (1993), El Aplazamiento (1972), El Dios del Medodía, una antología de la poesía religiosa andaluza de todos los tiempos, y la obra que le consagró como el primero, mejor e irrepetible biógrafo del Padre de la Patria Andaluza en 1979, Blas Infante. Vida y muerte de un hombre andaluz, obra que ya lleva tres ediciones.
Es difícil ser objetivo para describir a José Luís, al menos para los que convivimos con él tantas horas de charla, los que compartimos sus inquietudes, los que nos sentimos tan cerca de sus ideales y, en mi caso además, estuvimos hombro con hombro en proyectos comunes. José Luís irradiaba amor por todo lo que le rodeaba, de todo hacía una lectura que pocos interpretábamos. Para evitar caer en un excesivo sentimentalismo hacia una figura más universal de lo considerada, dejo dos testimonios, más que autorizados, para levantar acta de su condición de gente nuestra.
José María Vaz de Soto en su artículo Adiós a la nueva narrativa andaluza:
José Luis Ortiz de Lanzagorta, ha sido hombre de múltiples saberes e incitaciones. Poeta, crítico literario, periodista, animador cultural, conferenciante de inagotable facundia, autor de varias novelas, fue el alma y el tornado de aquella nueva narrativa andaluza que algunos se inventaron hacia 1970 y que él, con su generosidad y entrega acostumbradas, quiso lanzar a los cuatro vientos con su libro Narrativa andaluza: doce diálogos de urgencia.
Este sevillano, primer biógrafo de Blas Infante, dirigió por aquellos años dos programas culturales en Radio Popular de Sevilla. Más tarde fue coordinador de las páginas semanales de literatura y crítica de libros de El Correo de Andalucía, en tiempo de máxima apertura, durante la época franquista, de este periódico tradicionalista y clerical hasta entonces.
En 1971 obtuvo el Premio Ciudad de San Fernando por su novela El aplazamiento, y hace pocos años volvió al género con Un hombre de suerte. Como novelista no era de los que dan muchas facilidades al lector, y quizá por eso no obtuvo la resonancia que alguna de sus obras merecía. Como narrador y como ensayista se interesó especialmente por ciertos mitos culturales con obras tan fuera de serie como el Discurso de las postrimerías de don Miguel Mañara en su fantástica pasión y muerte, que además de ese largo título aún lleva el subtítulo Con la historia que Valdés Leal contara al visitante de la Ciudad de los Locos, seguido de la Danza de las antorchas. Si lo cito íntegramente es porque quizá nada mejor que ese barroco y complicado título refleje la personalidad literaria de Ortiz de Lanzagorta, su vocación de desmesura y de más allá.
Todos los amigos que ahora lloran a José Luis coincidirán en que no conocieron a nadie que hablara tanto como él. No se callaba nunca. Especialmente si la conversación versaba sobre arte o literatura, siempre tenía algo que añadir. Pero es bien curioso, por raro que parezca en persona de tanta facundia: lo que añadía nunca era una tontería, una inanidad. Siempre decía cosas interesantes y pertinentes, lo mismo si hablaba de Sevilla y de su Semana Santa que si hablaba de una novela o de poesía. Si hablaba de su enfermedad. Si hablaba de la vida o si hablaba de la muerte.
Antonio Burgos en uno de sus Recuadro:
… llegó la llamada y hoy negada nueva narrativa andaluza, NNA. Para mí que la NNA fue el RH más positivo en el laboratorio donde se buscaban las señas de identidad andaluza mientras se hacía camino al andar hacia las libertades democráticas. La veleta literaria señaló al sur, como hacía muchos años que venían pidiendo los poetas de Granada, Rafael Guillén, Elena Martín Vivaldi, Pepe Ladrón de Guevara. Surgió Grosso, hermano mayor y Nobel in pectore para todos los que en Andalucía escribíamos, y Manuel Barrios, y Manuel Ferrand ganó el Planeta, y José María Requena ganó el Nadal, y Luis Berenguer ganó el premio de la Crítica.
Todo aquel movimiento fue aglutinado por José Luís Ortiz de Lanzagorta, el máximo defensor de los que en aquellos años Carlos Muñiz el cura llamó acertadamente los narraluces. La gran calle de Alcalá de la novela relucía porque subían y bajaban los narraluces a recoger premios, mientras Lanzagorta conversaba con ellos en un libro, ay, ya tan olvidado como aquel movimiento literario que tuvo su padre y patrón en Manuel Halcón.
Carlos Muñiz me llama para decirme que Lanzagorta ha muerto, Evocamos las que Joaquín Romero Murube llamaba las levas de los reemplazos de la muerte en Sevilla. Este verano se han ido José María Requena Javier Smith. Antes ya se fueron Ramón Solís, Luís Berenguer. Se fue Alfonso Jiménez, aquel rubio moronense del Quejío, y se fue con sus pinceles Paco Cortijo. Se fue Comín. Se fue Claudio Guerin. Se fue Paco Cortijo.
Ahora niegan la existencia de aquel movimiento cultural y preguntan si hubo una vez once mil novelistas en Andalucía. Se van los autores andaluces en la cofradía del silencio de España. Muere un escritor catalán, y a cuatro columnas en todos los periódicos de Madrid. Muere un escritor andaluz, y ni dos líneas... ni en Sevilla. A pesar de que gracias a aquellos libros, a aquellos poemas, a aquellos cantes, a aquellos cuadros, a aquellas películas existe esta autonomía que un día fue una ilusión. Carlos Muñiz se nos va quedando de capellán real de la cultura andaluza, enterrando a los que se nos van. Tengo que decirle que una tarde de éstas, cuando todo esté tan lluvioso y triste como la vida, rece un responso por la perdida, muerta ilusión de la cultura andaluza.
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| De izquierda a derecha: Nicolás Salas, José Luís, Manuel Ruíz Lagos, Fernando Repiso, Juan Alvarez Ossorio (superviviente de las JJLL) Mª Ángeles Infante junto a la Vda. de José Mª Osuna, Emilio Lemos (superviviente de las JJLL)... y los niños del 4 D |
Sra de Burgos, Carmen Lorenzo con David Repiso en brazos, Enrique Soria junto a Alejandro, nieto de Blas Infante, Mª Ángeles Infante con su hija, Antonio Burgos, José Luís y la Vda. de José Mª Osuna. |
Murió José Luís como el mismo rayo que dejó a Sevilla y a Andalucía sin uno de sus hijos predilectos, sin la medalla que nunca aspiró y mereció. Porque fue un hombre bueno, una energía en acción, un profesor de energía que contribuyó decisivamente a animar la vida cultural de Andalucía en los primeros años setenta con las páginas literarias que coordinó en El Correo de Andalucía y que alcanzaron un destacado nivel en aquellos años inciertos, reuniendo a escritores de las ocho provincias andaluzas para que tomaran conciencia de lo importante que era la voz de Andalucía.
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| En Villa Alegría los "20 andalucistas de siempre". Enrique Iniesta, Enrique García, José Luis, Enrique Soria, Fernando Repiso, Vda. de Osuna, José L. de Vicente, José Mª Javierre, José Mª de los Santos, Juan Álvares Ossorio, José Rodríguez Escobar, Manuel Ruíz Lagos. En la primera fila repreesentantes de la familia del compositor José Castillo con Luisa Infante y Emilio Lemos. |
Presentación del Grupo Andaluz de Ediciones Repiso Lorenzo, más de 25 autores sevillanos secundaron el proyecto. En la presentación:Juan Fabian Delgado, Emilio Jiménez, Daniel Pineda Novo, Manuel Barrios, Carmen Lorenzo (Presidenta), Fernando Repiso (Director), la presentación a cargo de Jose Luis (Coordinador), con la voz de Angelita Granja, la maestría del cante de Luis Caballero y al toque Ricardo Miño. El salón del hotel Los Lebreros hasta la bandera, el mensaje de José Luís zamarreó al público asistente.
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José Luís estuvo siempre en primera fila como animador de la vida cultural andaluza, que lo llevó a catalizar el movimiento de los narraluces: tradujo el libro de Joseph Peyré La Passion selon Seville; amaba la poesía y cultivó con solvencia el artículo periodístico. Sevilla y Andalucía eran sus mundos porque eran los que le habían tocado y dio ejemplo continuo de fervor vital de combatiente de muchas causas, aunque bastantes se las llevara el viento.
Como cristiano de base, en su Andalucía en cuerpo y sangre, la búsqueda de Dios en la poesía la hilvanó con maestría:
“A Dios lo buscan desde la homosexualidad (García Lorca), la poesía social (Sánchez Díaz), la sensibilidad femenina (María Sanz, Pilar Paz Pasamar), el sacerdocio (Carlos Muñiz)....
Aquí se juntan buscando a Dios desde autores clásicos como Góngora, o Baltasar del Alcázar, hasta autores modernos como Rafael Guillén o Manuel Mantero; desde poetas menos conocidos hasta Premios Nóbel como Juan Ramón Jiménez”
José Luís fue el pregonero que Sevilla necesitaba en su lista de elegidos, pero esta ciudad, que no suele ser muy grata con sus buenos hijos, con su pérdida se lo perdió. En el cementerio de San Fernando descansa en paz un hombre de Andalucía que, desde esta ventana lo rescatamos como una de nuestra gente.
Gracias José Luis por todo lo que aprendimos de tí.
Fernando Repiso Rodríguez
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2009-04-25 14:37:00 |80.59.29.xxx| Lucía - Yo tuve el honor de conocerlo
Jose Luis fue y seguirá siendo, como muchos que luchais por esta tierra, el sevillano y andaluz sin homenajes. El no los necesitaba pero las futuras generaciones deberían tener un referente como él.
Gracias Fernando por acordarte de un buen andaluz.
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2009-05-12 20:13:50 |84.79.136.xxx| manuel romero rodriguez - recuerdo desde el corazon
Lo conoci en el hospital en unos momentos muy malos,sin embargo nacio entre nosotro una cinsera amistad,que en mi caso fue de admiracion, fue ademas de todo lo que ud dicen un hombre de luz que daba luz a los hombres que lo conocieron ¡¡¡¡¡¡
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2009-05-24 23:05:57 |80.59.29.xxx| Darío López, un andaluz desde - Gracias Fernando
Mientras haya gente como tú que sentís a Andalucía de esa forma, José Luis estará tranquilo de que su herencia y enseñanza no se perderá. Le conocí en una conferencia y posteriormente estrechamos el contacto, cierto: FUE UN HOMBRE DE ANDALUCÍA.
Eternamente agradecido, Andalucía necesita gente que rescate sus raices y su gente.
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2010-01-26 20:30:19 |89.129.234.xxx| Amalia Sánchez Ortiz de Lanzag - Gracias Fernando
Gracias, por tu cariño de hace tantos años....por casualidad encontré esta página y me han emocionado las palabras que dedicas a mi padre....olvidado por muchos, después de 11 años de su muerte...son muchois recuerdos los que de repente han vuelto a mí...me gustaría localizarte.
Un abrazo enorme, siempre con el cariño que sé te tenía mi padre a tí a y a toda tu familia!!!!
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2010-02-08 13:51:13 |80.59.24.xxx| Cristina
Siendo estudiante de Historia de América, lo conocí en su casa, junto con su mujer y su hija que hacia danza. Desde entonces me cautivo su saber, su tolerancia y la forma en que trasmitia su amor por Sevilla y Andalucía.
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2010-05-20 19:54:48 |217.12.16.xxx| Concha Terceño - Yo también lo conocí.
Fui compañera de trabajo. Y lo recuerdo con tanto cariño!. Cuando nos quedabamos con él trabajando los sábados, la mañana transcurría en un segundo. Sabía tanto, tenía tantas ideas, se entregaba tanto en lo que organizaba... fué un lujo para sus compañeros, que siempre sonreímos a su recuerdo.
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Sí, menos mal que alguien se ha acordado de Jose Luis, el verdadero biógrafo de Blas Infante y no los plagiadores que le han salido arropados en siglas políticas.
Jose Luis, como Blas Infante, es de todos los andaluces y descansará en paz sabiendo que quedamos unos cuantos para que no se olvide su valor como andaluz y hombre y nombre para la cultura de Andalucía.