El Cabrero, mucha verdad en su vida y en su cante
José Domínguez Muñoz, más conocido como El Cabrero, es un cantaor flamenco nacido en Aznalcóllar, provincia de Sevilla, en 1944 aunque su madre, Carmen Muñoz Frías es oriunda de El Casar de Escalona, provincia de Toledo y su padre José Domínguez Márquez, de Alájar (Huelva). Desde su infancia se dedicó al pastoreo de cabras, oficio que sigue ejerciendo a pesar de ser una de las figuras del flamenco más solicitadas en festivales y eventos relacionados con esta música.
A finales de verano, de 1971, José da un paso absolutamente trascendental en su trayectoria artística: por vez primera, intenta probar suerte en el mundo del flamenco. Vende las cinco cabras de su propiedad y compra un billete de tren Sevilla, Madrid. Había oído que, para triunfar en el cante, había que estar en Madrid pero la gran capital no es para él: no soporta el olor que despiden los coches, el ruido, el trasiego de gente, el hormigón...
Tras a penas una semana decide volver a Sevilla. El dinero sólo le alcanza para comprar un billete hasta Córdoba. De allí a Sevilla, viaja custodiado por la guardia civil. Al llegar, sin un duro en el bolsillo, duerme bajo los soportales del estadio de fútbol del Sevilla y durante el día deambula por el barrio hasta que, por casualidad se topa con La Cuadra, de Paco Lira donde Salvador Távora y Alfonso Jiménez están montando el espectáculo “Quejío”. Paco Lira lo invita a quedarse en La Cuadra y, a los pocos días, Alfonso Jiménez Romero le ofrece participar en el espectáculo Quejío. Su cometido: el cante por seguiriya, por tonás y cantes de trilla. Acepta y se embarca con ellos en una gira por distintas ciudades españolas, de Francia, Italia y Suiza. Allí, en la ciudad de Ginebra, conoce a su futura compañera, Elena. hija de gallegos afincados en la capital helvética.
Comienza su andadura artística en 1972, con La Cuadra, de Sevilla, realizando una gira por España y diversos países europeos. El éxito es tal que realiza una nueva gira, ahora en solitario, debutando en el Théâtre de l'Atelier de Ginebra, en el mes de marzo de 1973.
A mediados de los 70, todavía vivo el dictador Francisco Franco, y cuando nadie en España se inquieta por la situación de las Vías Pecuarias, José se embarca, con la única colaboración de su compañera, en la reivindicación de las Cañadas, Coladas, Cordeles, Veredas, Descansaderos y Abrevaderos, que en su pueblo, al igual que en todos los territorios, están usurpadas por los terratenientes y otros agricultores. Por este motivo es objeto de coacciones, amenazas y numerosos procesos de los que sale absuelto pero que, en ningún momento, suponen penalización alguna para los usurpadores. Hasta prueba de lo contrario, se puede afirmar que José Domínguez El Cabrero, ha sido el pionero de lo que, andando el tiempo, sería el Movimiento por la Recuperación de las Vías Pecuarias.
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Al día siguiente de la entrega de premios, en el Gran Teatro de Córdoba, José vuelve con sus cabras y es agredido por un guarda jurado en una vía pecuaria: Andaluza de Piritas, que explotaba, a cielo abierto, el yacimiento de pirita de su pueblo, había desviado, para su uso particular, un arroyo interrumpiendo el paso del ganado. José, sabedor de sus derechos, se adentra unos metros por el único paso habilitado que está dentro de los terrenos de Andaluza de Piritas. El guarda de la empresa lo amenaza empuñando una tercerola que José le arrebata, tras un forcejeo, cuando ve que el guarda echa mano de un peine de municiones.
Tras dejar el ganado con un compañero, se apresura a entregar el arma y las municiones en el Cuartel de la Guardia Civil, con la intención de denunciar aquellas amenazas e intento de agresión. La Guardia Civil lo retiene en el cuartel, sin tomarle declaración, hasta la llegada del guarda con el abogado de la Empresa y redactan atestado de denuncias contra él, por “agresión a una autoridad”. Así, José pasa de denunciante a denunciado. Es encarcelado y puesto en libertad a los seis días, pero el Ministerio Fiscal califica los hechos de “atentado contra una autoridad” y pide para él, cuatro años, cuatro meses y un día de prisión, proceso del que resultaría absuelto por el tribunal de la Audiencia de Sevilla. La prensa, en general, informa ampliamente del suceso y se muestra a favor del cantaor. Toda la prensa, a excepción del cordobés Agustín Gómez, que mantiene, en diferentes medios de comunicación, la teoría de que el suceso había sido provocado por El Cabrero para procurarse más notoriedad.
Pero la beligerancia del crítico conservador se muestra con mayor rotundidad aún, poco tiempo más tarde, cuando el cantaor es denunciado por blasfemia. A raíz de unos hechos acaecidos durante un festival en Alcolea de Córdoba, en el que también participaba Luís de Córdoba. El Cabrero, al sufrir una grave afonía, subió al escenario para disculparse y decir que tenía que renunciar a cantar por no estar en condiciones de hacerlo. El público, en su mayoría seguidores del cantaor, lo animó a cantar “aunque sea por señas”, así que lo intentó. Como la voz no le respondía, un grupito de “aficionados”, entre abucheos, lo increparon imitando el berrear de las cabras, a lo que José, impotente e indignado, respondió “Me cago en Dios, ¿No dije que no podía cantar?.." La inmensa mayoría del público lo apoyó con aplausos, los del berreido se fueron directamente a denunciarlo por aquella horrible blasfemia, ante la Guardia Civil. En los días posteriores Agustín Gómez, cual patético Torquemada, libró una furibunda campaña, en la radio contra el blasfemo dando rienda suelta a su ya conocida fobia contra el cantaor sevillano.
Tras celebrarse juicio, en Córdoba, y pese a que los propios denunciantes admitieron que se había tratado de una exclamación sin carácter ofensivo, el juez lo condena a 5 meses de arresto mayor y multa de 40.000 Ptas. Tras un recurso, la audiencia rebaja la pena a dos meses de prisión y el juez se niega a aceptar la remisión de la pena por lo que El Cabrero, en octubre de 1982, ingresa en la prisión provincial de Sevilla provocando tal escándalo y movilización social que a los 22 días de su ingreso en prisión, el gobierno de la UCD otorga un indulto extraordinario y el cantaor es puesto en libertad.
En 1977 vuelve a participar en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y tras su cante por soleá el auditorio estalla en una estruendosa ovación. En todos los corrillos se habla del premio por Soleá para el Cabrero. Pero el jurado, ofendido porque el cantaor, “además de llevar las botas manchadas de barro”, al inicio de su actuación se había dirigido al público pero no a los miembros del jurado, deja desierto el premio por Soleá, hecho que da lugar, en la noche de entrega de los premios, a una sonora protesta en el Gran Teatro de Córdoba.
A principios de 1980 El Cabrero es ya una de las figuras más solicitadas en los festivales flamencos y, aunque confiesa ser totalmente contrario a los concursos, vuelve a participar en el de Arte Flamenco de Córdoba. Motivo: su inveterada manía de "no dejar las cosas a medio hacer”. Obtiene el Premio Nacional de Soleá, por unanimidad y el Premio Nacional de Malagueña, por mayoría. Los que votaron en contra, por considerar que si bien la malagueña estaba bien cantada, no se ajustaba a la ortodoxia, serían luego auténticos paladines de la con-Fusión mientras que El Cabrero seguiría, durante toda su carrera, profundizando en la hondura del cante clásico. Según palabras de Paco Vallecillo, miembro del jurado, el mejor cante de El Cabrero, en aquella edición del Concurso, fue la seguiriya pero, ya otorgados los premios por Soleá y Malagueña, a algunos miembros del jurado, encabezados por el ultra conservador Agustín Gómez, les parecía excesivo concederle a aquel rebelde, el máximo galardón: 3 premios nacionales y el cuarto, al cantaor más completo, según las normas del concurso.
Durante el decenio de los 80 el mensaje de El Cabrero, plasmado en sus letras, se hace cada vez más contestatario mientras que en su estilo reivindica los valores tradicionales del Cante Jondo, sin aditivos, en un momento en el que buena parte de los llamados “flamencólogos” apuestan ya descaradamente por la fusión. En este caminar “a contra corriente”, El Cabrero se enfrenta a una feroz campaña de desprestigio a cargo de un puñado de críticos, bien conocidos de todos los seguidores del cantaor, campaña que es proporcional a la popularidad que el cantaor de Aznalcóllar alcanza a nivel estatal. Se convierte en una figura emblemática de los grandes Festivales de Flamenco y, mientras algunos medios lo califican de fenómeno social, los ya citados flamencólogos y sus alumnos, se empeñan en afirmar que la carrera del cantaor será breve.
En 1988 se graba en Aznalcóllar, Bayonne, Sevilla (La Carbonería) y Marinaleda el documental EL CABRERO, EL CANTE DE LA SIERRA, de Béatrice Soulé. Este trabajo, que obtiene el Premio Especial del Jurado en el Festival de La Rose d’Or de Montreux (Suiza), es emitido por más de cuarenta cadenas en Europa, América, Asia y Oceanía mientras en España, ninguna cadena de televisión acepta emitir la cinta.
El decenio de los ochenta es el más fértil de su carrera, en lo que a grabaciones discográficas se refiere. Con Antonio Sousa, su guitarrista habitual, graba “A mí me llaman Cabrero”, “Dale Alas”, “Luz de Luna” y “Le sigo cantando a Huelva” participando también en estos dos últimos, Pepe Habichuela y Juan Díaz. Con José Luís Postigo, que sustituiría a Antonio Sousa como guitarrista “de cabecera”, graba “Que corra de boca en boca” y, en 1988, “Encina y Cobre”, con Paco del Gastor iniciando con éste una colaboración artística que duraría más de 12 años.
Cinco años más tarde gana dos Premios Nacionales en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. En los 90 participa en festivales donde comparte cartel con músicos como Gilberto Gil o Chick Corea.
Incorporado a la gira USA'93 de Peter Gabriel, vuelve a los escenarios europeos poco después. Importante también su participación en el disco, editado por el sindicato CGT en apoyo a Chiapas, titulado "CHIAPAS: los ritmos del espejo".
Autor de más de una quincena de discos de flamenco, también ha sorprendido gratamente su disco de tango porteño "Sin Remache". Además por motivos de afinidad ideológica colaboró con el grupo de rock-protesta Reincidentes, e igualmente el grupo de rock Marea ha versionado temas del Cabrero. En el ámbito político, se define como libertario.
Colaboró con el militante independentista y andalucista de Izquierda Unida Juan Manuel Sánchez Gordillo, parlamentario andaluz por Sevilla, y desde los años 70 ininterrumpidamente con el movimiento anarquista y con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT-AIT) organización a la cual perteneció.
Recientemente ha lanzado al mercado "Pastor de Nubes", con la guitarra Rafael Rodríguez, que es su sonanta habitual, y al yunque Kutxi Romero, cantante del grupo Marea. En el sonido, su hijo Zapata y en las mezclas y masterización Kolibrí Díaz, guitarrista de los Marea. Firma las fotos Juan Pablo Pereda y el diseño Pepa Flores.
Porque José El Cabrero, siempre será pastor, de cabras, de nubes, de sueños y seguirá afirmando que “Desde niño, me enseñaron que el pan que me comía tendría que arrancárselo a las mismas entrañas de la tierra”
MI AGRADECIMIENTO POR LOS DATOS Y MATERIAL APORTADOS POR ANTONIO ORTEGA "CHARNES", CORDOBÉS, CREADOR DE "LOS PALOS DEL FLAMENCO" Y A QUIÉN EN SU ÚLTIMA ANALÍTICA LE ENCONTRARON UN POCO DE SANGRE EN EL FLAMENCO QUE FLUYE POR SUS VENAS, Y A ELENA POR SU LEALTAD Y CAMARADERÍA JUNTO AL MAESTRO JOSÉ Y SU BUEN TRABAJO EN LA WEB OFICIAL .
Os ofrezco algunas muestras de su inagotable repertorio:
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2011-06-19 17:55:50 |217.125.59.xxx| Javier Herrero - Fantástico
Enhorabuena por el artículo. Hacen falta personas cmo tú para rescatar del olvido oficial a las grandes figuras discriminadas por ser auténticas. ¡Vivan las gentes de Andalucía!
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2011-06-20 08:12:01 |80.214.1.xxx| Victor Mariñas
Bravo de señor Fernando, magnifico articulo!!! olééééééééé!! un abrazo muy Flamenco!!!
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2011-06-20 19:55:18 |87.223.201.xxx| gloria - bueniiisiiimmooo
Muy bueno el articulo.Me encanta como canta "El cabrero", he tenido oportunidad de verle en directo es fenomenal. Un fuerte abrazo
16 de Mayo del 2012
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Estimado amigo Fernando, quiero agradecerte la gran labor que haces por Andalucía y por ser como eres.
Por otra parte agradecerte la atención y el gran detalle que has tenido con Jose Dominguez "El cabrero" en "Nuestra Gente" del apartado de tu excelente web "Cosas De Andalucía"...
Enhorabuena Fernando , te ha quedado genial, no se puede describir mejor al maestro.. Un abrazo y millones de gracias..
Un fuerte abrazo Flamenco, amigo mio!!