María Bellido, la heroína del agua
El tránsito de la era Moderna a la Contemporánea pasó por Bailén con el enfrentamiento a las tropas napoleónicas a principios del siglo XIX. La edad contemporánea de Bailén está asociada tanto a lo acontecido en esta batalla contra el invasor francés como a los mitos y símbolos que de la misma emergieron.
Los generales Castaños, Reding Bibereg, San Martín o la resistencia popular representada en María Bellido, una mujer del pueblo, no son sino ejemplos de unos hechos que quedaron grabados para la posteridad.
Julio del año 1808. Se preparaban los ejércitos españoles al mando del General Castaños, para luchar contra los franceses que ya habían invadido casi la totalidad del territorio español. Se inicia desde aquí la histórica Batalla de Bailén. Pero una mujer, casi ignorada por la historia, que no por su pueblo, tuvo mucho que ver en esta gesta. Se trata de María Inés Juliana Bellido Vallejo, nacida en Porcuna el día 28 de enero de 1755, hija de Francisco Elías Bellido y Catalina Vallejo. Familia numerosa, con nueve hijos, y de humilde condición.
Hubo un tiempo en que se confundió a María Inés Juliana con su hermana María Paula Bellido, pero las investigaciones y conclusiones sacadas de las partidas de bautismo, por Francisco Peña Alcalá, aclararon la verdadera identidad de nuestra heroína María Inés, a partir de ahora, María a secas y apodada “la culiancha” por sus anchas caderas.
María Bellido contrajo matrimonio en Bailén con Luís Domingo Cobo Muela, natural de esta localidad y al que conoció en Porcuna en uno de sus viajes para vender botijos, cántaros y cacharrería de cerámica, oficio que compartió y que tendrá bastante influencia en el caso que nos ocupa.
María tenía 53 años cuando la noche del 18 de Julio de 1808, comienzan los primeros movimientos populares en apoyo del contingente militar español contra los franceses. Por los alrededores de Bailén, los hombres se unieron en forma de guerrillas a las tropas, los ancianos se ofrecieron para la intendencia y atención de heridos y, debido al caluroso verano que se echó encima (entre 40 y 50 grados a la sombra), las mujeres y los niños se encargarían de que no les faltase el agua a los combatientes, líquido elemento pesadilla de ambos bandos. Tal era la necesidad del agua, y tan primordial su obtención, que hubo momentos en que la lucha se concretaba en la posesión de las fuentes de aprovisionamiento.
Benito Pérez Galdós, en su Episodios Nacionales, pone en boca de uno de sus personajes cuando se refiere a la Batalla de Bailén: "Eran las seis de la mañana, y el calor principiaba a dejarse sentir con mucha fuerza, sentíamos ya a la espalda aquel fuego que más tarde habría de hacernos el efecto de tener por médula espinal una barra de metal fundido... Pero este malestar era insignificante con otro que desde la mañana principió a atormentarnos, la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo, infundiendo una rabia inútil para la guerra, porque no se sacia matando"... “Es verdad que de Bailén salían en bandadas multitud de mujeres con cántaros de agua para refrescarnos ... Más de una vez, aquellas valerosas mujeres se expusieron al fuego, penetrando en sitios de mayor peligro, y llevando sus alcazarras a los artilleros del centro".
La misión de obtención, transporte y abastecimiento del agua tan necesaria, a cargo de las mujeres y niños de Bailén, que con desprecio del peligro tanto contribuyeron a la victoria de las tropas españolas, es el escenario donde María Bellido escribió esta página importante de la historia.
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“Maria Bellido y el agua”, título del cuadro de la porcunense Consuelo Vallejo Delgado profesora del departamento de Pintura de la Universidad de Granada, Premio Ejército 2008 en su XLVI edición. Así lo describe Chelo, para sus vecinos y amigos: “A través del ‘realismo mágico’ de la imagen vemos a María Bellido; serena, en el campo de batalla entre el humo gris y blanco, llevando el agua que mitiga el calor de julio de azul. Azul, la sed calmada, es azul”. |
Tomando datos de otras fuentes, el historiador Manuel López Pérez, destaca el auxilio que prestaron algunas mujeres, que en el ardor del combate y en pleno campo de batalla dieron de beber a los soldados, destacando entre ellas a una, llamada María Bellido, que llegando hasta el puesto de mando y "dirigiéndose directamente al General Reding, ofreció agua al General, y en el momento en que elevaba la vasija, una bala rompió el cantarillo. La mujer no se inmutó. Recogió el tiesto donde había quedado un poco de agua, y lo ofreció al General, que alabó su labor y ofreció premiarla".
El temple, valor y la acción que realizó con riesgo de su vida, en pleno combate y en el lugar más abatido por la artillería enemiga, hizo que María Bellido pasara a la galería histórica en representación de otras muchas que se inmortalizaron.
| Cuadro del pintor Casado del Alisal (siglo XIX) que representa la rendición de las tropas francesas, al mando del general Dupont, a las españolas comandadas por el general Castaños, gracias a la participación del pueblo de Bailén y la valiente aportación de las mujeres, representadas por María Bellido | ![]() |
Tras la victoria de las tropas españolas, pasó al más completo olvido. Durante algún tiempo hasta se creyó que este personaje era producto de la imaginación popular o la invención de héroes que toda victoria necesita resaltar. Sin embargo investigaciones posteriores han demostrado que María Bellido existió y así actuó. Posiblemente el olvido en que cayó fue debido a su prematura muerte, acaecida ocho meses después de la batalla y en el mismo año que casualmente falleció el General Reding. Afortunadamente para la historia de Andalucía y sus gentes, el pueblo no suele olvidar a sus constructores.
Cuando en 1862, la Reina Isabel II realizó un viaje por Andalucía pasó por la ciudad de Bailén para seguir por todas las tierras andaluzas. A la vuelta del viaje, en 7 de octubre del mismo año, y de nuevo de tránsito por Bailén, tras visitar muy especialmente el lugar en que años antes se había desarrollado la famosa batalla, las autoridades de aquella localidad, la obsequiaron con "un rico estuche de palo santo, que contenía una bandeja de plata y filigrana y un cantarito de plata dorado a fuego, que sujetaba entre hojas de laurel una bala de metralla". (Manuel López Pérez).
El diputado provincial y poeta de Bailén, Francisco Rentero, al hacer el ofrecimiento, hizo a la reina una reseña del recuerdo histórico del símbolo que le ofrecía, relatando la historia del hecho protagonizado por María Bellido, dando de beber a las tropas y al General Reding en medio de la lluvia de fuego y balas. La bala que entregaba era la misma que, procedente de los disparos franceses rompió el cántaro de María y que se conservó durante muchos años por su sobrina María Josefa Malpesa.
Pasados unos años la ciudad de Bailén rindió homenaje a su heroína, dedicándole una calle conocida por "La Carrera", donde vivió y falleció María. En la fachada de la casa donde vivió se colocó esta placa de homenaje de los obreros de Bailén. Todos estos recuerdos han desaparecido por el transcurso del tiempo, la labor de la piqueta y la mano del hombre.
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Pero aún persiste en la Plaza del General Castaños, una fuente monumental coronada por una estatua, que si bien simboliza la "España Victoriosa" con una estatua romana llamada "la matrona", el pueblo de Bailén mantiene su sentir y tradición, y nada ni nadie puede hacerles cambiar de que este monumento representa a María Bellido. El Ayuntamiento de la ciudad de Bailén, organiza todos los años los actos de Recreación de la batalla de Baién, donde el personaje de María Bellido tiene un protagonismo que la historia no le reconoció. Bailén le tiene dedicada una plaza, hay un Instituto con su nombre y cada mujer bailenense tiene en María Bellido el referente heróico del comportamiento de todo un pueblo. |
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Si militares como Castaños, Jose de San Martín , Reding (Gobernador de Málaga), alcanzaron la gloria, es justo destacar el arrojo y valentía demostrado por el pueblo andaluz, encarnado en la figura de Maria Bellido quien con deprecio de su vida proporcionó agua en medio del combate a los sedientos soldados, hecho recordado en el escudo de la cuidad, con un cántaro perforado.
Datos biográficos:
- Colección "JAÉN, PUEBLOS Y CIUDADES: BAILÉN", edición del Diario Jaén.
- Asociación Voluntarios de la Batalla de Bailén
16 de Mayo del 2012
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